La belleza de una mujer no está en la ropa que usa, la figura que tiene, o la forma en la que peina su cabello.
La belleza de una mujer no está en su cara; la verdadera belleza de una mujer se refleja en su alma. Es el cuidado que ella amorosamente da o la pasión que ella muestra.
La belleza de una mujer crece con los años."
Audrey Hepburn.
Creo que no hay mejores frases, ni mejor momento para comenzar esta entrada, ni día para volver a escribir en este blog que tengo tan abandonado.
Hace tiempo que de mí no salen palabras afables; me resulta complicado. Hace tiempo que no le dedico a nadie la atención suficiente como para ser capaz de escribir en esta página que siempre ha sido tan personal para mí. Hoy, tiene que ser ese día, y escribiendo la manera, ya que es de lo que tú mejor sabes hacer.
Eres como escribes. Eres lo que escribes:
Eres ligera, pero llena de sentimientos. Eres coloquial, pero calas muy hondo. Eres íntima, y luminosa, pero también densa y, a veces, contradictoria. Eres introspectiva, con tu toque pícaro y desengañado. Eres reflexiva. Eres enérgica. Sueñas y exploras de manera paralela los caminos de la realidad y la ficción. Eres sencilla, pero con esa elegancia natural con la que tanto se identificaba nuestra querida Audrey. Estás construida sobre una estructura aparentemente sencilla, pero con andamiajes cada vez más complejos a medida que uno indaga en ti. Eres sincera. Eres fuerte (sí, lo eres).
Es curioso de qué manera las personas entran en tu vida; no sabes cuánto se van a quedar, lo que te va a unir a ellas y, menos, por cuánto tiempo. Yo sé la manera, lo que me une... no puedo determinar el tiempo, pero espero que sea tanto como las sonrisas que me has sacado hasta ahora.
Cumples 21 años. Sé que odias que te lo recuerden, pero son 21 años que te han llevado a ser lo que eres ahora. Deberías estar orgullosa, porque, pese a que he estado apenas dos años en tu vida, yo no puedo estarlo más de ti.
Feliz cumpleaños, Laura ... LAU.
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